Álbum 2025

Modelajes – Igor Urruchi (clarinete bajo)

Un disco que es también un espectáculo, una instalación y un acto poético

Modelajes es un proyecto que reúne a compositoras y compositores de España y Latinoamérica en un homenaje plural y contemporáneo, con doce estrenos absolutos de obras encargadas específicamente para el proyecto, acompañadas de una escenografía audiovisual y escultórica que convierte el concierto en una experiencia inmersiva. El disco es, por tanto, el registro sonoro de algo mayor: el estreno tuvo lugar el 15 de octubre de 2025 en la Cátedra Mayor del Ateneo de Madrid, donde doce esculturas de metacrilato y luz del artista Rodrigo Araiko compartieron escenario con la música, y una pantalla proyectó vídeos diseñados por Juan Carlos Pérez.

Igor Urruchi: el especialista que construye su propio repertorio

Igor Urruchi es un clarinetista en continua exploración que ha encontrado en el clarinete bajo un conjunto de recursos técnicos y expresivos de gran valor, y que busca los caminos que le permitan llegar a nuevas audiencias a través de la creación actual, colaborando estrechamente con compositores con quienes comparte valores estéticos. Especializado en clarinete bajo en la Universidad de las Artes de Rotterdam, obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional Julián Menéndez. 

Modelajes es el cuarto gran proyecto discográfico de Urruchi, tras A Long Wave in Common (2016), En Continuo Desacorde (2019) con un concierto para clarinete bajo y orquesta de Federico Mosquera, y Palo tras Palo (2023), un homenaje al pintor José Manuel Fuentes. La carrera de Urruchi es la de un intérprete que dedica esfuerzo a divulgar repertorio poco conocido y a impulsar la composición de nuevas obras.

El programa: doce homenajes, doce universos

Cada una de las doce obras rinde tributo a un referente elegido libremente por el compositor: Él vive en su música, de Adrián Royo, homenajea al clarinetista bajo de jazz Eric Dolphy; De profundis, de Carme Rodríguez, a la compositora Lili Boulanger; Doble olvido «Por las brumas que empañan a María Rodrigo», de Ana Vázquez Silva, a la compositora española María Rodrigo; Glosa, de David del Puerto, se basa en el Segundo Tiento de cuarto tono de Francisco Correa de Arauxo; Que tus dedos de sueño posen sobre mis párpados desvelados, de Macarena Rosmanich, homenajea a la escritora chilena Teresa Wilms Montt; Damnum, de Aníbal Caño, al pintor Francis Bacon; El brujo expresivo, de Wilma Alba, al músico cubano José Luis Cortés «El Tosco»; Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, de Federico Mosquera, a Igor Stravinsky; y Brucken, de Pepe Gavilondo, al pintor Wassily Kandinsky. 

Laura Vega —la compositora canaria que aparece en varios de los discos de esta serie— demuestra una vez más su talento y sensibilidad en Sentirse agua…, un homenaje al escritor canario Félix Francisco Casanova (1956–1976) que la crítica de Scherzo describió como «una obra de alta narración poética». La elección de Casanova —poeta grancanario que murió a los veinte años y cuya obra breve se ha convertido en referencia del imaginario literario canario— es un gesto de enraizamiento: en un proyecto de alcance iberoamericano, Laura Vega pone a su isla en el centro. 

Eneko Azparren escogió homenajear a Ramón Barce (1928–2008) en Nuevas aventuras del caballo Zaldilún, llevando a su manera la técnica que Barce desarrolló en torno a la armonía de niveles.

La crítica y el espectáculo

La revista Scherzo calificó el concierto de «espléndidamente interpretado y concebido pese a la multitud de técnicas y estéticas en las que cada compositor hace libremente un homenaje», y describió a Urruchi como «extraordinario, no solo como singular clarinetista sino en la concepción y realización de un proyecto que tiene mucho interés, donde lo interdisciplinar va en serio y donde la novedad no está reñida con la calidad». 

La reseña de Melómano le otorgó cinco estrellas y destacó que «la interpretación de Urruchi es magnífica, de una expresividad y control técnico excepcionales. Su clarinete bajo explora todas las posibilidades del instrumento, desde el susurro más etéreo hasta el rugido más visceral, construyendo un discurso lleno de contrastes». El resultado fue calificado como «un todo ecléctico y coherente donde no hay lugar para el aburrimiento».

El número 11+1 y el viento como metáfora

Las once esculturas en metacrilato del artista Rodrigo Araiko —más una figura final que simboliza la transformación— encarnan el número 11, emblema de equilibrio y unión entre fuerzas opuestas. El viento, presente en las esculturas y en el sonido del clarinete bajo, actúa como metáfora de comunicación entre compositores, intérprete y oyente. La voz de Varela Leyva, con textos poéticos en audio, guía al público entre las piezas, aportando un hilo narrativo que subraya la dimensión introspectiva del proyecto. 

Partitura disponible en este álbum

Sentirse agua… para clarinete bajo

LV-066-a

Clarinete bajo

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