Álbum 2017

D´AMORE Music for viola d’amore

Un proyecto nacido de la amistad y de una causa común D’Amore surge de la confluencia entre un pianista y compositor canario —Gustavo Díaz-Jerez— y un intérprete ruso de viola d’amore —Sviatoslav Belonogov— con el propósito de visibilizar un instrumento poco conocido, y menos aún extendido en el panorama de la música contemporánea. Toda la música fue encargada expresamente para este proyecto, y reúne a algunos de los compositores canarios y rusos de mayor renombre y trayectoria en la actualidad. El resultado es un álbum que no responde a ningún encargo institucional ni a ninguna lógica de mercado, sino a una convicción artística: la de que la viola d’amore merece un lugar en el siglo XXI.

El instrumento y su paradoja

Incluso tratándose de música contemporánea, la viola d’amore mantiene aquí su esencia original, pues es un instrumento de origen barroco. El uso de las cuerdas de tripa en músicas tan actuales no deja de sorprender: la tripa proporciona un timbre cálido que, junto a las cuerdas simpáticas —cuerdas secundarias que vibran por resonancia sin ser pulsadas—, define el sonido característico del instrumento. Esta tensión entre antigüedad y modernidad no es un accidente del programa, sino su motor dramático: el disco entero se construye sobre ella. 

Los intérpretes

Sviatoslav Belonogov nació en 1965 y es un violista ruso afincado en Tenerife, donde ejerce como solista de viola en la Orquesta Sinfónica de Tenerife. En 1988 ganó el Concurso Nacional de Viola de la URSS, y posteriormente fue solista de la Orquesta Sinfónica del Estado de Moscú, de la Orquesta Nacional de Rusia y de la orquesta de cámara Virtuosos de Moscú de Vladimir Spivakov antes de instalarse en España. Gustavo Díaz-Jerez es uno de los pianistas canarios más reconocidos internacionalmente, galardonado con la Medalla Albéniz en 2010, y quien además firma tres de las obras del disco. La tercera protagonista, Lydia Kavina, es una virtuosa del theremin con una particularidad biográfica extraordinaria: es sobrina nieta del propio inventor del instrumento, Léon Theremin, quien le enseñó a tocarlo cuando era niña.

El programa: once obras, dos mundos

El objetivo declarado del disco es dar a conocer y difundir la creación contemporánea de autores canarios y rusos tan representativos como Gustavo Díaz-Jerez, Kuzma Bodrov, Dori Díaz-Jerez, Laura Vega, Alexandre Nauomenko, Juan Manuel Ruiz García y Lydia Kavina. La combinación de piano y viola d’amore es ya de por sí inusual, y el carácter experimental define a los once trabajos seleccionados. 

Las tres primeras pistas son composiciones del propio Díaz-Jerez. Dhyâna es una suerte de contraposición entre el orden y el caos, en un diálogo constante entre ambos instrumentos que exprime ampliamente los recursos de la viola d’amore, desde la dulzura de su timbre hasta los efectos armónicos producidos por el arco, expresivos pizzicati o los curiosos arpegios que posibilita la presencia de siete cuerdas. 

Si las primeras obras huyen en cierto modo de la tonalidad clásica, el álbum va adquiriendo otro cariz con Iluzia, del compositor ruso Kuzma Bodrov, que se mueve entre los universos tonales y modales con un tema claro que se va transformando.

Tres compositoras tienen presencia en el disco: Dori Díaz-Jerez con su espectral Metamorfosis; Laura Vega con su imaginativa Ist dies etwa der Tod?, que toma como referencia el último de los Cuatro últimos lieder de Richard Strauss —Im Abendrot— con interesantes cambios de ritmo y de registros en la viola; y la propia Lydia Kavina, con la virtuosa pieza para viola sola Monologue y la obra final del disco.

Ist dies etwa der Tod? de Laura Vega destaca especialmente por su espíritu retórico: es una reflexión sobre la muerte vertebrada, aunque no de manera tonal, en torno a la nota Re. 

El cierre: theremin y Atlántico

La última obra del disco, In Whims of the Sea, compuesta por la propia Lydia Kavina —quien aquí abandona el piano para interpretar el theremin—, está inspirada en el océano Atlántico que rodea la isla de Tenerife, con multitud de efectos programáticos como el sonido de las aves, las olas o la evocación de la luz sobre el mar en calma. Es el único momento del disco en que el theremin asume un protagonismo total, y resulta la pieza más singular e inquietante de todo el programa por la atípica combinación de sonoridades. 

Partitura disponible en este álbum

Ist dies etwa der Tod? para viola d'amore y piano

LV-046

Viola d’amore y piano

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