Albúm 2001
La creación musical en Canarias 32 . Manuel Escalante (piano) RALS
El espejo grancanario del primer volumen
El CD-32 es, dentro de la colección RALS, el pendant natural del CD-01 con el que arrancó la serie en 1996: aquel reunía obras para piano de compositores de Tenerife, y este hace lo propio con compositores de Gran Canaria, pero acotando el período con una precisión programática significativa: 1976–2001, es decir, desde la Transición democrática hasta el cambio de siglo. No es un disco de archivo histórico sino de creación viva: todos los compositores incluidos pertenecen al presente musical de las islas.
El programa: siete compositores, tres generaciones
El disco reúne Luz de aura, Vibración y Ananké de Juan José Falcón Sanabria (1936); los Estudios nº 1 en cuatro versiones —original, expresiva, staccato y trémolo—, nº 5 y nº 6 de Daniel Roca (1965); las Invenciones a dos voces para piano de Xavier Zoghbi (1954), que incluyen un canon por movimiento contrario sobre la nota do, un canon al tritono, una melodía sobre bajo ostinato, una escala cromática y Gotas de agua; Fremore (Fantasía) de Juan Manuel Ruiz (1968); Cuatro piezas para piano de Laura Vega (1978); Invención y Una reflexión de Manuel Bonino (1974); y Vals para piano de juguete y El ordenador de sonidos de Carlos Cruz de Castro (1941).
El programa abarca cuatro décadas de compositores: desde Cruz de Castro y Falcón Sanabria —figuras de referencia generacional— hasta Laura Vega y Manuel Bonino, que en el momento de la grabación eran compositores jóvenes en pleno desarrollo. La horquilla temporal 1976–2001 no es solo cronológica: es política y cultural, pues delimita el período en que la creación canaria contemporánea adquiere identidad propia, instituciones propias —PROMUSCAN nació en 1999— y un ecosistema discográfico capaz de registrarla.
El pianista: Manuel Escalante y un vínculo personal con el repertorio
En 2001, con motivo del 60º cumpleaños de Carlos Cruz de Castro, la asociación PROMUSCAN y la Sociedad Filarmónica de Las Palmas le rindieron homenaje en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con un memorable recital de obras suyas para piano interpretadas por el pianista mexicano Manuel Escalante. El CD-32, que incluye dos piezas de Cruz de Castro y que lleva la firma interpretativa de Escalante, es el producto directo de ese encuentro: un disco que nació de un recital de homenaje y que luego se amplió al conjunto de los compositores de la isla. La relación entre Escalante y este repertorio no es la de un intérprete contratado para cubrir un programa, sino la de un músico que ha hecho suyas estas obras desde dentro.
Los compositores y sus lenguajes
El disco es un mapa de la diversidad estilística que convive en Gran Canaria en ese período. Cruz de Castro —nacido en Madrid en 1941 de madre canaria, formado en el Conservatorio de Madrid y ampliado en Düsseldorf con el compositor yugoslavo Miko Kélémen— aporta dos piezas de su ciclo Imágenes de infancia, que incluye el Vals para piano de juguete y El ordenador de sonidos, pertenecientes a una colección más amplia de doce piezas que incluye también El trompo, El tren de cuerda o La bailarina de la caja de música. Es un lenguaje que usa la ironía infantil como herramienta de sofisticación compositiva.
Juan José Falcón Sanabria, nacido en Las Palmas en 1936, es director y compositor, al frente de la Coral Polifónica de Las Palmas y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Sus tres piezas —Luz de aura, Vibración y Ananké— tienen títulos que apuntan a una poética de lo intangible, del sonido como materia en movimiento.
Laura Vega, presente con sus Cuatro piezas para piano, conecta este disco con todos los demás analizados en esta serie, confirmando su condición de compositora de referencia de la generación más joven recogida en el catálogo RALS.
El papel de PROMUSCAN y la Fundación Universitaria
El disco está patrocinado por El Museo Canario, COSIMTE, PROMUSCAN y la Fundación Universitaria de Las Palmas. La incorporación de PROMUSCAN como copatrocinador —la asociación que había nacido solo cinco años antes— señala que el CD-32 es también un documento de madurez institucional: la música grancanaria ya cuenta con el respaldo combinado del museo histórico más importante de la isla, la asociación tinerfeña de compositores, la asociación grancanaria recién fundada y la universidad. Es el ecosistema completo actuando a la vez.
Lectura de conjunto
El propio catálogo del Museo Canario describe el CD-32 con estas palabras: «En este CD figura la producción de un grupo heterogéneo de compositores de Gran Canaria desde el inicio de la era democrática hasta hoy. Encontraremos sensibilidades e inquietudes muy diversas; también mucha carga poética y reflexiva, y mucha imaginación.» La frase es un resumen perfecto de lo que el disco es: no una escuela, no un estilo común, sino la evidencia de que Gran Canaria produce compositores capaces de hablar con voz propia, sin necesitar referentes externos para legitimarse, y con la suficiente pluralidad interna como para hacer del piano —ese instrumento universal— un territorio diverso, irreductible a una sola estética insular.
Partituras disponibles en este albúm
4 Piezas para piano
Piano